lunes, 6 de febrero de 2012

Quiero ser algo más que eso... Melancolía


Ante la preocupante deriva de los acontecimientos económicos, amplificados muchas veces por unos medios demasiado preocupados por juegos matemáticos desligados por completo de la realidad, tendemos a caer presas de un pesimismo que puede distorsionar nuestro sentido crítico y hacernos caer en una actitud melancólica. No podemos permitirnos el adocenamiento en un momento histórico crucial, en el que tantas cosas hay en juego. No podemos limitarnos a decir que no hay salida posible, que todo va a ir a peor y que poco podemos hacer por revertir la situación. Esta actitud apoltronadora es la que critica con ironía corrosiva el profesor de Literatura Española Jordi Gracia en El Intelectual melancólico (Anagrama). El último grito de de 2011, el año que vio resucitar el panfleto como género, nos lo deja este pequeño libro que no busca encauzar la indignación como los de Héssel o Sampedro, si no alertarnos del daño de que son capaces quienes desde lo alto de su cátedra de marfil o desde la estrechez de miras de su columna periodística se dedican a rechazar de plano toda novedad en nombre de una rancia nostalgia hacia un mundo ya pasado, un mundo en el que su predicamento gozaba de un prestigio que hoy ha dejado de existir.

Jordi coloca una señal de ceda el paso para que los viejos carrozas del pensamiento se den cuenta de que la autopista no es suya, de que cuanto más se empecinen en su actitud más va a costar salir del atasco, del que por supuesto, no tienen nada que ver. En las últimas páginas del panfleto, Gracia cita al escritor italiano Eduardo Magris, cuyas palabras entroncan con el ideario que su compatriota Gianni Vattimo expresa en Ecce Commu: “El mito de la Revolución y el Gran proyecto puede aumentar la fuerza de aquellos ideales, precisamente porque los libera de la idolatría mítica y totalizante que los ha vuelto rígidos; (…) el mundo no puede ser redimido de una vez para siempre y cada generación tiene que empujar, como Sísifo, su propia piedra, para evitar que ésta se le eche encima, aplastándole. La conciencia de estas cosas supone la entrada de la humanidad en la madurez espiritual, en esa mayoría de edad de la Razón que Kant había vislumbrado en la Ilustración”.

Es pues, un sano ejercicio leer El intelectual melancólico, en un momento con tantas razones para dejarse querer por los irresistibles cantos de sirena de la melancolía, de la que debemos servirnos como una fuerza espoleadora que nos ayude a mejorar el mundo, en lugar de una fútil añoranza de un mundo que no por ser pasado fue mejor.

alberto sánchez medina







lunes, 30 de enero de 2012

Arte antídoto del miedo


Una de las obras que más atrajo mi atención cuando visité De la revuelta a la modernidad, el nuevo espacio de la colección permanente del Reina Sofía, fue el lienzo Mensaje en Di Tella, del artista argentino Roberto Jacoby. La obra expuesta por primera vez en Buenos Aires, en la muestra EXPERIENCIAS 68 del Instituto DiTella de mayo de 1968. En el lienzo negro puede leerse el siguiente texto:

“Este mensaje está dirigido al reducido grupo de creadores, simuladores, críticos y promotores, es decir, a los que están comprometidos por su talento, su inteligencia, su interés económico o de prestigio o su estupidez a lo que llaman 'arte de vanguardia'.

A los que metódicamente buscan darse en DiTella 'el baño de cultura', al público en general. Vanguardia es el movimiento de pensamiento que niega permanentemente al arte y afirma permanentemente la historia. En este recorrido de afirmación y negación simultánea, el arte y la vida se han ido confundiendo hasta hacerse inseparables. Todos los fenómenos de la vida social se han convertido en materia estética: la moda, la industria y la tecnología, los medios de comunicación de masas, etc.

'Se acabó la contemplación estética porque la estética se disuelve en la vida social'.

Se acabó también la obra de arte porque la vida y el planeta mismo empiezan a serlo. Por eso se esparce por todas partes una lucha necesaria, sangrienta y hermosa por la creación del mundo nuevo. Y la vanguardia no puede dejar de afirmar la historia, de afirmar la justa, heroica violencia de esta lucha. El futuro del arte se liga no a la creación de obras, sino a la definición de nuevos conceptos de vida; y el artista se convierte en el propagandista de esos conceptos. El 'arte' no tiene ninguna importancia: es la vida lo que cuenta. Es la historia de estos años que vienen. Es la creación de la obra de arte colectiva más gigantesca de la historia: la conquista de la tierra, de la libertad por el hombre."

La vigencia de estas palabras es aun más poderosa si cabe en nuestros días. Redefinir nuestra manera de vivir será la gran empresa del siglo XXI. Es la vida, la mayor de las obras de arte, la que hoy vive amenazada bajo el yugo económico de un capitalismo pirómano que ha prendido fuego a las conquistas sociales y que, disfrazado de bombero, se siente todavía autorizado para decirnos con sus fórmulas amedrantadoras que solo con más gasolina apagaremos el fuego. Como dice Vivianne Loría, la redactora jefe de la revista Lápiz a la que entrevistamos en esta edición de Continum, el arte reivindicativo es solo una de las muchas facetas del arte del siglo XXI. No debemos olvidar el lema del edificio de la Secesión en Viena: "A cada época su arte, a cada arte su libertad". No obstante, los continuos recortes a la libertad que estamos sufriendo en todos los planos de la vida exigen más que nunca de un arte que pida a gritos libertad, un pulso nuevo, nuestro, que golpee las tinieblas de todo lo inhumano-contemporáneo, un arte antídoto del miedo que luche contra el espectro de la barbarie. Recoger el eco de Morente gritando frente al Guernika.

Escucha el podcast con una extensa entrevista a Vivianne Loría, la redactora jefe de la revista Lápiz, cuando se cumplen 30 años de la publicación en lengua española más influyente del panorama internacional del arte contemporáneo; y las declaraciones de Manuel Borja-Villel, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, nos habla de los nuevos tesoros de De la revuelta a la posmodernidad, el recién inaugurado espacio expositivo dedicado al periodo de los 60 a los 80 en donde tienen lugar los cambios políticos, sociales, culturales y tecnológicos que configuran el escenario global contemporáneo. También escucharemos Soleá, canción de Enrique Morente de la banda sonora de El Barbero de Picasso, la cinta de Ruiz Barrachina nominada al Goya a la mejor Película Documental.

alberto sánchez medina







lunes, 23 de enero de 2012

I’m not me anymore



“Al cabo de 3 libros me queda más por decir que antes de empezar a escribir el primero. Se produce un doble fenómeno, como si la escritura ordenara la memoria y la despertara a la vez. Sobre todo en alguien como yo, que había organizado un periodo voluntario largo de silencio y olvido para poder vivir. La escritura despierta y ordena la memoria, cuanto más escribo más me queda por decir. Se forman asociaciones, interconexiones, referencias que se nutren de la propia experiencia y de lo que sucede después. No diré que nos encontramos ante lo indecible, lo inefable. Creo que se puede decir todo pero que nunca acabaremos de decirlo”. Estas palabras de Jorge Semprún hablan muy bien de la importancia de la memoria. Somos lo que recordamos, tanto los buenos recuerdos como los malos nos hacen ser lo que somos. Fue en junio del año pasado cuando moría la que es una de las grandes memorias españolas del siglo XX. 2011 fue también el año Internacional de la investigación en Alzheimer. A esta enfermedad, que sufren unas 600.000 personas en España y que afecta a más de 3,5 millones de personas, dedicamos el último Continum. Porque, como decía Semprún, se puede decir todo, y aunque nunca acabemos de decirlo, en lo que al Alzheimer se refiere, aún queda mucho, muchísimo por decir.

Unas 600.000 personas sufren de Alzheimer, una enfermedad que afecta a más de 3,5 millones en España. En el programa podremos escuchar a Arsenio Hueros, director de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias (Ceafa). La Ceafa patrocinará La Memoria es el Camino, la aventura del periodista navarro Guillermo Nagore, que en marzo emprenderá un viaje que le llevará a atravesar a pie el sur de Europa desde el faro de Finisterre hasta Jerusalén. Guillermo contará su periplo en un blog desde el que nos sensibilizará sobre la enfermedad con las historias que se vayan cruzando en su camino. Mª Ángeles Pérez, directora gerente de Fundación CIEN (Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas) nos pone al día de los últimos avances médicos y Halldóra Arnardóttir nos cuenta su experiencia al frente de Arte y Cultura como Terapia, una innovadora inciciativa de tratamiento no farmacológico contra el Alzheimer.

Lo que sigue es la traducción que hice de una impactante carta que me econtré buscando una canción apropiada para el programa. La publicó el músico Jerry Lansdowne -compositor que escribió canciones para Johny Cash, entre otros- en su MySpace:

«Como los amigos me han visto luchar para completar mi canción más reciente, titulada I'm not me anymore ("Ya nunca más seré yo mismo") varios de ellos me han expresado su preocupación. Se preguntaban qué es lo que me había llevado a escribir una canción sobre la enfermedad de Alzheimer. ¿Cuál era el objetivo? ¿Quién la escucharía? ¿A quién le iba a importar? Ellos también empezaron a preguntar si tal vez me estuviera descentrando demasiado. Me empezaron a preguntar si estaba bien.

Bueno, lo primero de todo, si eres alguien que realmente me conoce, sabes que siempre he sido un poco descentrado, al menos en lo que se refiere a lo que el mundo entiende por centro. Siempre he sido considerado como un bicho raro, un poco fuera de onda, terriblemente honesto, demasiado introspectivo, demasiado sensible, y muy pero que muy vehemente (aunque yo prefiero la palabra apasionado).

De todos modos, no hay por qué preocuparse sobre mi salud. Estoy bien, sano, feliz (la mayoría de las veces) y todavía sigo siendo el extraño que siempre he sido.
Y en cuanto a la razón por la que escribí I’m not me anymore, la respuesta es sencilla: Tenía que hacerlo. Como algunos de vosotros sabéis, mi madre falleció de Alzheimer días después de las Navidades de 2005. Un día, unos seis meses antes de su muerte, me encontraba a los pies de su cama cuando como por arte de magia se enderezó apoyándose en un codo y extendió su mano hacia mí. Mi madre apenas se había podido mover en un año, así que cuando llegó hasta a mí y empezó a hablar, me quedé estupefacto. Por un breve instante, pareció como si cada célula de su cuerpo se hubiera recuperado milagrosamente. Ella apretó mi mano, se me quedó mirando con los más cálidos, los más tranquilizadoramente profundos ojos azules, y me dijo: "I’m not me anymore".

Me quedé sin habla…

Aquella tarde mientras conduje sesenta millas de vuelta a casa. No podía pensar en otra cosa que no fueran las palabras que había pronunciado, "I’m not me anymore". Sabía, que algún día, me valdría de estas palabras en una canción.

Bueno, aquí estamos casi un tercio cumplido de 2009, y al menos estoy viendo terminada las letras de “Ya no soy yo nunca más”. Completar esta canción ha sido lucha larga, desafiante y llena de lágrimas, intensificada aun más por la posibilidad de que un día yo pudiera enfrentarme al mismo destino de mi madre.

Para aquellos que tienen seres queridos que están sufriendo de demencia o de enfermedad de Alzheimer, les hago llegar mis más cálidos pensamientos y plegarias. Desafortunadamente, mi canción no cura nada, no promete nada, y no ofrece un final feliz. Mi esperanza más profunda es que con esta canción, los oyentes se llenen de un poco más de comprensión y compasión por los millones de almas queridas a las que condena cada año el Alzheimer».

alberto sánchez medina







lunes, 2 de enero de 2012

Gianni Vattimo y la posmodernidad


Gianni Vattimo plantea la cuestión de la vida o muerte de la modernidad en su ensayo Posmodernidad, ¿una sociedad transparente?, y lo hace partiendo de la base de que la modernidad, entendida como la época en que el hecho de ser moderno era un valor determinante, ha muerto. La primera consecuencia de esta muerte de la modernidad, que conlleva la de los conceptos de progreso y superación, de algún modo, es que el viejo ideal que tanto han defendido pensadores del siglo XIX y del XX, el de la emancipación del ser humano, aquella promesa de libertad, debe ser dado por imposible.

Vattimo considera que la historia es precisamente ese proceso progresivo de emancipación, un proceso que busca la realización y perfeccionamiento del hombre ideal, pero parte de una premisa para él innegociable: para concebir la historia como una realización progresiva de la humanidad hay que poder contemplarla como un suceso unitario. La modernidad concluye cuando “deja de ser posible hablar de la historia como algo unitario”, añade, cuando al fin la cultura occidental se da cuenta de que hay otras historias ahí fuera, y de que no es el suyo el único modelo de racionalidad posible, ni la suya la única idea de humanidad viable.

Así pues, ya no es posible contemplar la historia como algo unitario, debido sobre todo a la irrupción de lo que conocemos como “sociedad de la comunicación”, que ha obligado a desechar la vieja idea eurocentrista de que la civilización es aquello que Occidente amablemente ha llevado a los considerados pueblos subdesarrollados y por lo tanto necesitados de ayuda. Y a ese cambio de perspectiva no han ayudado solamente la llegada del fin de los colonialismos y el imperialismo, sino también el hecho de que ahora baste apretar un botón para viajar a la otra punta del planeta en tiempo real, las noticias se sucedan casi al segundo y no haya tiempo para formar una opinión dominante desde la que la historia solía escribirse siempre.

Para Vattimo, sólo desde el momento en que las minorías han sido capaces de tomar la palabra hemos podido darnos cuenta de que ni estamos solos, ni tenemos siempre la razón. Ya Walter Benjamín, en un breve escrito del año 1938, Tesis sobre la filosofía de la historia, sostenía que la historia, “concebida como un decurso unitario, es una representación del pasado construída por los grupos y las clases dominantes”. Y esa concepción, como sotiene Gianni Vattimo, está felizmente superada. Para él, hemos entrado en la posmodernidad, una especie de Babel informativa en la que los llamados medios han adquirido un carácter fundamental. La posmodernidad marca la superacion de la modernidad dirigida por las concepciones unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de la historia como huella unitaria; la posmodernidad abre el camino a la tolerancia, a la diversidad.

Para el filósofo italiano el pensamiento no es ningún instrumento con el que se pueda transformar la realidad, y por lo tanto debe ser utilizado para vivir esa realidad en sí misma, otorgando a cada momento la importancia que tiene, que es toda. Esa defensa de lo que se vive en cada instante, sin tratar de modificar lo que está por venir, implica una conformidad con el presente, un no querer escapar para buscar esa auténtica realidad de la que se nos hablaba en siglos precedentes y que nos ha aguardado siempre en un mañana idealizado, justo y solidario que está por construir.

jorge traver

Escucha el podcast con la entrevista a Gianni Vattimo







miércoles, 28 de diciembre de 2011

Sin ton ni Toisón

Harían bien los mandatarios europeos -incluyendo Sarkozy, último en recibir el galardón- en visitar la exposición La orden del Toisón y sus soberanos que inauguró en Madrid el rey Juan Carlos el pasado 1 de diciembre en la Fundación Carlos de Amberes. La crisis económica europea, pero sobre todo su crisis de identidad, nubla el destino de los valores universales de libertad, igualdad y fraternidad con que el mundo identifica a la Unión Europea. Ante la total falta de ideas y voluntades políticas que hagan progresar Europa, bien vale la pena una regresión histórica, con motivo de algo tan cargado de simbolismo como una condecoración.

Nada tan europeo como la historia del viaje del héroe, en este caso una de las más antiguas, la de Jasón y los Argonautas en busca del vellocino de oro. Jasón quiere recuperar el trono que le pertenece por derecho propio, arrebatado por su tío Pélias a su padre. Cuando Jasón se presentó ante Pélias, éste le preguntó: ¿qué harías si se te predijera que morirías por mano de uno de los tuyos? Jasón respondió: lo enviaría, primero, a una hazaña difícil que diera sentido a toda su existencia, por ejemplo, a buscar el famoso vellocino de oro. Pélias entendió que enviaba a Jasón a una muerte segura, pero el héroe regresó victorioso con el talismán después de un sinnúmero de obstáculos. Un lienzo de Erasmus Quellinus (en la imagen), discípulo de Rubens, nos muestra al héroe en el momento de conseguir su hazaña. El mito inspiró la creación de la Orden del Toisón de Oro, la más antigua solo superada por la orden de Jarreteras inglesa. La Orden fue fundada por Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, en 1430, y nació en un principio para defender la religión católica. Su Jefatura y Soberanía pasó a los Reyes de Castilla, junto con el ducado de Borgoña, cuando Felipe I el Hermoso, hijo y heredero de María de Borgoña, se casó con la reina Juana I de Castilla.

Collares del Toisón del Rey Don Juan Carlos y del Duque de Wellington; pinturas de maestros como Cranach, Velázquez, Rubens, Carreño de Miranda, Pantoja de la Cruz, Velázquez, Goya, Ingres y la célebre pintora renacentista Sofonisba Anguissola, esculturas de Pompeo y Leone Leoni, tapices, códices, y armaduras de caballeros provenientes de la Armería Imperial de Viena y de la Real Armería de Madrid son algunos de los tesoros que hablan de la historia de la Insigne Orden. Se ha seguido un “criterio artístico y no estrictamente documental”, según explica la directora de comunicación de la Fundación, Beatrice Marcus. Para recibir el Toisón han sido elegidos por los 21 jefes y soberanos de la Insigne Orden, que se han sucedido a lo largo de 580 años de historia, un total de 1202 caballeros. La exposición da cuenta del origen, esplendor, crisis y refundación de la Orden, así como de sus solemnes símbolos y liturgias.

El martirio de San Andrés, del propio Rubens, preside la sala de la Fundación Carlos de Amberes. El maestro holandés pintó este lienzo para la Fundación por encargo del impresor Plantino, y ha pertenecido a la Fundación desde entonces. San Andrés, santo patrono de Borgoña y de la Orden del Toisón, está representado sobre la cruz en forma de aspa, emblema de los tercios de Flandes y del ejército español de aire, que además forma parte del escudo del Rey. El vellocino de oro cuelga de piedras preciosas que forman las «B» entrelazadas de Borgoña y las llamas rojas que aluden a la divisa de las armas del duque de Borgoña: «Ante ferit quam flamma micet» («Hiere antes de que se vea la llama»). Una joya similar cuelga del pecho de Su Majestad el Rey en las grandes solemnidades. El aspa o cruz de San Andrés y el pedernal y sus chispas son los dos emblemas de la Orden y aparecen por doquier en preciosas armaduras como la de Carlos V niño de Seussenhofer o en ornamentos religiosos de todas las épocas.

Juan de Austria, héroe de Lepanto, Wellington y Bismarck han formado parte de esta institución a la que pertenecen todos los monarcas europeos actuales, el Rey de Arabia Saudita, el Emperador de Japón, destacadas personalidades como Adolfo Suarez, Víctor García de la Concha y Javier Solana y a la que ahora se suma el presidente de la República francesa, el citado Nicolás Sarkozy, quien recibió recientemente la dignidad por su labor frente al terrorismo. Frente a la versión austriaca, que continúa reservada en exclusiva a los defensores de la fe católica, el Toisón español ha sido concedido a partir de Fernando VII sin tener en cuenta la confesión religiosa de los designados. Desde entonces tampoco hay exigencia de linaje alguno, como decretaron las Cortes de Cádiz en relación con las restantes órdenes. Desde 1985 el Rey Juan Carlos ha incluido en la orden a las mujeres, al imponer el collar a las reinas Beatriz, Margarita e Isabel. Hasta entonces el único antecedente femenino era el de la reina Isabel II, quien a partir de 1883 había tenido el collar como jefa y Soberana de la Orden.

Se ha editado un catálogo que recoge y amplía la documentación sobre la Orden. De él participan los comisarios de la exposición, el ex director del Museo del Prado Fernando Checa y el diplomático Joaquín Martínez-Correcher. El director de la Fundación, Miguel Ángel Aguilar, firma una introducción en la que nos habla del valor y el significado de los valores que representa la distinción. “La sociedad requiere de sacrificios de quienes la integran y que aquellos que se adelantan a prestarlos esperan legítimamente que les sean reconocidos. Que no hacerlo así es destructivo porque induce al desistimiento y a la disolución de la comunidad. Sabemos también que a partir del momento en que se consideran alcanzados los niveles profesionales, el único premio que se ambiciona, la única compensación que se quiere es la de los honores”, recuerda Miguel Ángel Aguilar.

A diferencia de Jasón y los argonautas, unidos todos en el mismo barco (de nombre Argo por su creador Argos, Dios de la guerra), los argonautas actuales de la unión, capitaneados por Merkel, prefieren que cada palo aguante su vela. El presidente de la Fundación se queja en su texto de que solo se intente reducir una clase de déficit, de que la unión fiscal solo servirá si viene acompañada de la espiritual: “Con los honores sucede como con las banderas que envuelven a los muertos en combate: son siempre las de los países a los que han servido. Esa situación genera uno de los más graves déficits que lastran, por ejemplo, a la Unión Europea, incapaz hasta ahora de honrar con una condecoración prestigiosa a quienes hayan puesto su vida en el empeño de construirla y, ni tan siquiera, de formar una compañía de soldados para que se presenten armas a los dignatarios que visitan sus sedes institucionales”.

La nave de la UE, que continúa su antiguo viaje iniciático, navega ahora errante por la tempestad de la crisis. La tripulación sufre los sacrificios, ordenados por los timoneles que la han situado en el ojo del huracán. Mientras Europa busca su Jasón (cuya etimología se relaciona con el verbo “curar”), el Toisón de Oro aguarda clavado en su árbol, custodiado por los dragones de la economía financiera, esperando algún proyecto integrador digno de ofrendas divinas. “Del Toisón se sabe poco más que el collar debe ser devuelto al rey por los deudos del condecorado, mientras se ignora cómo debe merecerse una distinción que franquea la entrada a la residencia del máximo prestigio. Esa que cada sociedad fija como elemento decisivo de su identidad, desbordando el empobrecimiento penoso que reduce todas las esferas a una sola donde solo computa la fuerza gravitatoria del dinero. Aquí se trata de buscar la gloria”, sentencia Aguilar.

La exposición permanecerá abierta hasta el 26 de febrero de 2012.

alberto sánchez medina

martes, 27 de diciembre de 2011

La luz de Confucio


“Confiad en las casualidades”, nos decía confucianamente el profesor y maestro Jorge Lozano a los alumnos de Periodismo en sus clases de Teoría de la Información. Esa frase me vino a la mente el otro día cuando paseando por Gijón, me topé con la exposición China. El Arte inefable en el Antiguo Instituto Jovellanos. Justo cuando buscaba algún contenido que incluir en el programa sobre Confucio. En realidad quería ver La luz de Jovellanos, pero ya había finalizado. Lástima. Aunque, en todo caso, esta muestra resultó de lo más iluminadora. Caligrafía, pinturas, reproducciones de pagodas, abanicos, sellos imperiales, tabaqueras de vidrio pintado por dentro… Un valioso muestrario para explicarnos el Arte desde la perspectiva china, tan diferente de la nuestra. Inefable, o sea, que no se puede explicar con palabras.

La pintura de la foto de la foto me gustó especialmente por lo que tiene de representativo del Arte chino y de la filosofía confuciana. En el catálogo de la muestra, viene acompañada del siguiente texto:

«Esta pintura de Shen Zou nos muestra a dos letrados, moradores de las montañas, contemplando una cascada que desciende de lo alto de las rocas. Uno mira hacia arriba, el otro hacia abajo. Se encuentran en medio de una garganta. Los picos son tan altos que, incluso desde nuestra perspectiva, no los podemos ver en su totalidad.

Esta cascada de agua que cae hacia el fondo del torrente invita a escucharla. Se podría decir que se oye el ruido del agua al caer, que es repetido a lo lejos por el eco. De hecho, un verdadero artista chino tenía que conseguir no sólo que se “viesen” sino también que se “oyesen”. Las cascadas debían tener la misma calidad que aquellas realizadas por un antiguo pintor al que el emperador le dirigió este dulce reproche: “Las cascadas que habéis pintado hacen demasiado ruido, me impiden dormir”.

Este tema es uno de los más populares de la pintura china. La persistencia de esta imagen se explica fácilmente teniendo en cuenta la filosofía subyacente: en el pensamiento confuciano el agua es usada como una metáfora de la virtud, o de un alto estado de mente. Esto se refleja en uno de los dichos más conocidos de Confucio: “El hombre sabio encuentra alegría en el agua; el hombre benevolente encuentra alegría en las montañas”. Con esta expresión se traza una analogía entre las cualidades naturales del agua y las montañas y las cualidades morales del perfecto caballero, tales como la perseverancia, la estabilidad, la agudeza de mente y la flexibilidad para adaptarse del mejor modo a los ambientes cambiantes.

En el taoísmo, el agua está en estrecho paralelismo con el “tao o “dao”, el núcleo del mundo natural, La capacidad del agua para superar arduos obstáculos, suavizar superficies ásperas, redondear rocas agudas o materiales duros, usando solamente un poder suave, encuentra en sí mismo una de las nociones esenciales del taoísmo: el poder de la debilidad, o del elemento “yin”.

En ambos, el confucianismo y el taoísmo, la contemplación del agua que fluye ofrece un modelo para que una persona iluminada se acerque a las imperfecciones de la vida: mirar a una cascada es como mirar dentro de la propia mente, o el “tao” o esencia de los fenómenos».

alberto sánchez medina

Aquí os dejo el podcast del programa sobre 孔子, el «Maestro Kong»:












lunes, 26 de diciembre de 2011

Hola a todo el mundo

El protagonista de la historieta El Eternauta viajaba en el espacio-tiempo por infinitos universos paralelos llamados Continum.

Te invitamos a acompañarnos en un incesante viaje a través de la cultura, con los libros como nuestro principal medio de transporte. La industria editorial española es una de las más importantes del mundo y su peso económico y trascendencia cultural permiten asomarse a más de 400 millones de personas desde muy alto para mirar el mundo en español.

La inmateria de la cultura se crea, se transforma y no se destruye, en Continum queremos canalizarla para el necesario cultivo del espíritu, el pensamiento crítico, la belleza del arte como ámbito de humanización y expresión de la condición humana, el respeto y la solidaridad. Esperamos cruzarnos contigo en nuestro largo viaje.